Teseo y el Minotauro, Antoine-Louis Barye
El Minotauro era un monstruo mezcla de hombre y toro. Había nacido de Pasífae, esposa de Minos, rey de Creta, y de un toro enviado por el dios Poseidón.
Minos, asustado y vergonzado al nacer este monstruo, mandó construir a Dédalo un Laberinto para encerrarlo. La construcción tenía tal confusión de salas y corredores que nadie, excepto Dédalo, era capaz de encontrar la salida..
Allí encerró al monstruo y cada año siete chicos y siete chicas, enviados por Atenas como tributo, eran encerrados en el Laberinto como pasto para el Minotauro.
Teseo fue como voluntario entre estos jóvenes y, con la ayuda de Ariadna, consiguió no sólo acabar con el Minotauro, sino también hallar el camino de salida.
El laberinto de los tópicos
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Ariadna
Ariadna y Baco, Tiziano
Ariadna es hija de Minos, rey de Creta, y de Pasífae, la mujer de cuyos amores con un toro nacería el Minotauro.
Cuando Teseo llegó a Creta para combatir al Minotauro, Ariadna lo vio y se enamoró de él.
Para permitirle encontrar el camino en el Laberinto, la prisión del Minotauro, le dio un ovillo. Teseo fue devanando el hilo y así pudo encontrar el camino de regreso.
Ariadna, temiendo el enfado de su padre Minos, embarcó con Teseo en dirección a Atenas, pero nunca llegó allí.
Teseo la abandonó en la isla de Naxos, dormida en la orilla.Cuando Ariadna despertó, vio las velas del barco de su amante desapareciendo a lo lejos.
Sin embargo, pronto llegaron el dios Baco y su cortejo, subido el dios en un carro tirado por panteras. Fascinado por la belleza de la joven, Baco se casó con ella y la condujo al Olimpo.
Ariadna es hija de Minos, rey de Creta, y de Pasífae, la mujer de cuyos amores con un toro nacería el Minotauro.
Cuando Teseo llegó a Creta para combatir al Minotauro, Ariadna lo vio y se enamoró de él.
Para permitirle encontrar el camino en el Laberinto, la prisión del Minotauro, le dio un ovillo. Teseo fue devanando el hilo y así pudo encontrar el camino de regreso.
Ariadna, temiendo el enfado de su padre Minos, embarcó con Teseo en dirección a Atenas, pero nunca llegó allí.
Teseo la abandonó en la isla de Naxos, dormida en la orilla.Cuando Ariadna despertó, vio las velas del barco de su amante desapareciendo a lo lejos.
Sin embargo, pronto llegaron el dios Baco y su cortejo, subido el dios en un carro tirado por panteras. Fascinado por la belleza de la joven, Baco se casó con ella y la condujo al Olimpo.
Dédalo e Ícaro
La caida de Ícaro, Manzuoli, Palazzo Pitti, Florencia
El ateniense Dédalo es, en la mitología, el prototipo de artista universal: arquitecto, escultor e inventor.
Dédalo trabajaba en Atenas, donde tenía por discípulo a su sobrino Talo. Al inventar éste la sierra, inspirándose en la mandíbula de una serpiente, Dédalo, celoso, lo precipitó desde lo alto de la Acrópolis.
Desterrado por su crimen, buscó refugio en Creta, junto al rey Minos y fue su arquitecto y escultor.
La esposa de Minos, Pasífae había caido enamorada de un toro y pidió ayuda a Dédalo para consumar su amor. Ël le fabricó un armazón en forma de vaca.
Nacido el Minotauro, Dédalo construyó a petición del rey Minos el Laberinto para encerrar al monstruo.
Cuando Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso ayudar a Teseo que iba a entrar al Laberinto, pidió consejo a Dédalo y éste le propuso darle un ovillo de hilo que le serviría de guía para encontrar la salida.
Al enterarse Minos del éxito de Teseo, encarceló a Dédalo, junto con su hijo Ícaro, en el Laberinto. Pero Dédalo fabricó unas alas con plumas y cera y los dos huyeron volando. Antes de partir, el padre recomendó a su hijo que no volase demasiado alto ni demasiado bajo, pero Ícaro le desobedeció y se elevó tanto en el aire que el sol derritió la cera y el imprudente joven se precipitó al mar.
El ateniense Dédalo es, en la mitología, el prototipo de artista universal: arquitecto, escultor e inventor.
Dédalo trabajaba en Atenas, donde tenía por discípulo a su sobrino Talo. Al inventar éste la sierra, inspirándose en la mandíbula de una serpiente, Dédalo, celoso, lo precipitó desde lo alto de la Acrópolis.
Desterrado por su crimen, buscó refugio en Creta, junto al rey Minos y fue su arquitecto y escultor.
La esposa de Minos, Pasífae había caido enamorada de un toro y pidió ayuda a Dédalo para consumar su amor. Ël le fabricó un armazón en forma de vaca.
Nacido el Minotauro, Dédalo construyó a petición del rey Minos el Laberinto para encerrar al monstruo.
Cuando Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso ayudar a Teseo que iba a entrar al Laberinto, pidió consejo a Dédalo y éste le propuso darle un ovillo de hilo que le serviría de guía para encontrar la salida.
Al enterarse Minos del éxito de Teseo, encarceló a Dédalo, junto con su hijo Ícaro, en el Laberinto. Pero Dédalo fabricó unas alas con plumas y cera y los dos huyeron volando. Antes de partir, el padre recomendó a su hijo que no volase demasiado alto ni demasiado bajo, pero Ícaro le desobedeció y se elevó tanto en el aire que el sol derritió la cera y el imprudente joven se precipitó al mar.
El laberinto
“Dédalo, famosísimo por su pericia en el arte de la construcción, realiza la obra, confunde las señales, e induce a error a los ojos con la sinuosidad y las revueltas de interminables pasadizos. No de otro modo que juega el transparente Meandro y con inseguro curso va y vuelve y saliendo a su propio encuentro contempla sus ondas que luego pasarán por allí mismo, así Dédalo llena de recodos los innumerables pasadizos y apenas pudo él mismo volver al umbral”. Metamorfosis, Libro VII 159-168, Ovidio
Este laberinto serpentea como el río Meandro, famoso en la Antigüedad, pero
no encierra ningún monstruo, no hay un Minotauro amenazante en sus pasadizos.
Ariadna te tiende un hilo para guiarte por los innumerables contenidos que se esconden dentro.
Elige a derecha e izquierda en las columnas el lugar por donde quieres avanzar.
Te esperan siglos de palabras, música, arte, ideas, emociones.
Tal vez encuentres algo que te interese dentro y salgas diferente a como has entrado.
Entra en el Laberinto, valiente como Teseo.
La diosa Fortuna
Fortuna, Tadeusz Kuntze La introducción en Roma del culto a la diosa Fortuna se atribuye al rey Servio Tulio, el rey que fue, más que ningún otro, favorito de la Fortuna. Incluso se decía que había tenido amores con la diosa.
Se la representaba con la cornucopia, el cuerno de la abundancia, con un timón -puesto que dirige el rumbo de la vida humana- bien sentada, bien de pie, casi siempre ciega.
La alegoría de la diosa solía ser la rueda de la fortuna, una especie de ruleta que señala lo aleatorio de la buena o mala suerte.
Amor constante más allá de la muerte: el mito de Orfeo y Eurídice

Orfeo y Eurídice, Michel Martin Drolling
Si hay una muestra de un amor que se mantuvo firme y fue más allá de la muerte e incluso de las propias leyes de la muerte, la podemos encontrar en el mito de Orfeo y Eurídice, que recogió el poeta elegíaco romano Ovidio en sus Metamorfosis.
http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus:text:1999.02.0029:book=10:card=1&highlight=orpheus
http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus:text:1999.02.0074:book=10:card=1
Orfeo era conocido en toda la Tracia por sus habilidades musicales. Con su música y su voz lograba no sólo atraer la atención y el entusiasmo de los hombres, sino que la naturaleza entera se conmovía con sus notas. Entre las numerosas pretendientes que tenía, Orfeo quedó prendado de Eurídice, hasta el punto que la desposó. Pero su felicidad duró poco, pues mientras huía de un sátiro, Eurídice fue mordida por una serpiente y esta picadura le provocó la muerte.
Y era tal el amor que Orfeo sentía por Eurídice... que ni la muerte acabó con esta pasión. El l músico bajó a los infiernos en busca de su amada y tocó una música tan melancólica y llena de sentimientos que el propio Plutón, conmovido, le concedió volver a la Tierra con Eurídice, pero con la condición de que él marcharse delante y no volviera la vista hacia atrás. Orfeo accedió y al principio todo marchaba como era debido pero, justo antes de salir de los Infiernos, Orfeo, impaciente, vuelve la vista... y ve cómo Eurídice desaparece de su vista para volver entre los muertos.
Orfeo representa como ningún otro mito, la persistencia del amor más allá de la muerte y por ello inspiró numerosos poemas y cuadros.
Asimismo inspiró dos óperas, una Orfeo, de Monteverdi; la otra, Orfeo y Eurídice, de Gluck, a la que pertenece la hermosa aria "Che farò senza Euridice", interpretada aquí por Teresa Berganza.
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